En estos días ha salido a la luz un escándalo de corrupción política que ha salpicado a algunos cargos del PP.
No entiendo cómo puede alcanzar tal magnitud la avaricia de un ser humano. Personas que tienen su cargo de alcalde o concejal, con una situación relativamente buena (más de uno la querríamos para nosotros mismos) y con unos salarios que no deben estar nada mal (os pongo un enlace de algo de información que he encontrado al respecto). Pues a pesar de todo eso, se empeñan en buscarse negocios oscuros para llenarse aun más los bolsillos, y no olvidemos que se los llenan a costa de los contribuyentes, que son los que, mediante el pago de impuestos, costean los gastos de un municipio.
En España pasan los años, pero las mentalidades de algunos políticos no evolucionan. Por recordar algunos de los casos más sonados: En su época tuvimos los escándalos del PSOE; más adelante el caso Malaya; ahora esto. Y no será el último caso, lamentablemente será un escándalo más en la lista.
Lo triste es que individuos como estos empañan la confianza que los ciudadanos depositamos en la clase política. Confianza que les otorgamos mediante nuestros votos en las urnas, creyendo o confiando que van a hacer las cosas medianamente bien y que van a trabajar por y para el pueblo. Pero por asuntos como este hay veces en las que uno llega a pensar que quien entra en política es para estar unos años "chupando del bote".
No entiendo cómo puede alcanzar tal magnitud la avaricia de un ser humano. Personas que tienen su cargo de alcalde o concejal, con una situación relativamente buena (más de uno la querríamos para nosotros mismos) y con unos salarios que no deben estar nada mal (os pongo un enlace de algo de información que he encontrado al respecto). Pues a pesar de todo eso, se empeñan en buscarse negocios oscuros para llenarse aun más los bolsillos, y no olvidemos que se los llenan a costa de los contribuyentes, que son los que, mediante el pago de impuestos, costean los gastos de un municipio.
En España pasan los años, pero las mentalidades de algunos políticos no evolucionan. Por recordar algunos de los casos más sonados: En su época tuvimos los escándalos del PSOE; más adelante el caso Malaya; ahora esto. Y no será el último caso, lamentablemente será un escándalo más en la lista.
Lo triste es que individuos como estos empañan la confianza que los ciudadanos depositamos en la clase política. Confianza que les otorgamos mediante nuestros votos en las urnas, creyendo o confiando que van a hacer las cosas medianamente bien y que van a trabajar por y para el pueblo. Pero por asuntos como este hay veces en las que uno llega a pensar que quien entra en política es para estar unos años "chupando del bote".



